 |
| La acumulación de minerales
marginales y diques con agua es el problema a tratar. |
|
El gobierno de Mendoza no permitirá
la reactivación del Complejo Sierra Pintada, en San
Rafael, hasta que la Comisión Nacional de Energía
Atómica no solucione los pasivos ambientales que tiene
en ese departamento y en Malargüe.
La decisión la comunicó el
propio gobernador, junto a la subsecretaria de Medio Ambiente,
Laura Fagot, al presidente del organismo nacional, José
Pablo Abriata, durante la visita que hizo a la provincia el
jueves pasado.
La intención de la Comisión
Nacional de Energía Atómica es trasladar desde
Córdoba al complejo minero fabril San Rafael una planta
de purificación y permitir de esta forma su reactivación,
teniendo en cuenta el actual valor del uranio.
La resistencia del gobierno mendocino se
debe, fundamentalmente, a la falta de respuesta que desde
1999 tiene la CNEA con el tratamiento de las colas de uranio
de Malargüe. Pero hoy también surge claramente
a la luz que hay pasivos ambientales de riesgo en la zona
de San Rafael.
Nosotros le hemos pedido una evaluación
de impacto ambiental a la Comisión para determinar
cómo van a remediar los pasivos y un estudio de riesgo
de todo lo que hay en San Rafael, que es bastante. Se debe
hacer una priorización de cuál de los pasivos
hay que atacar primero, sostuvo Laura Fagot.
Los pasivos incluyen 13,7 millones de metros
cúbicos de mineral estéril depositado en escombreras;
minerales marginales y de baja ley acopiados en colas dentro
del predio del complejo (411 mil toneladas entre ambos) y
oquedades de canteras agotadas en cuyo interior se acumula
agua y que es necesario rellenar. Asimismo existen oquedades
en canteras no agotadas que también deberían
rellenarse en caso de no reactivarse la producción,
con un volumen total a rellenar de 3,3 millones de metros
cúbicos, según un informe de Medio Ambiente.
Para Laura Fagot afectan al medio ambiente
sobre todo los líquidos acumulados en las canteras
y diques de evaporación Por ello debido a fluctuaciones
de la freática y de las lluvias se corre el riesgo
de que estos diques se desborden. Esto lleva muchos años,
desde 1980.
La situación, según Fagot,
está monitoreada permanentemente por Irrigación,
por Medio Ambiente y por la autoridad reguladora nuclear,
pero hay un riesgo. Es por ello que le hemos pedido el análisis
de riesgo a la CNEA.
|