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Melincué. - Las instituciones de
esta localidad reclaman que se destraben los fondos destinados
para las obras hidráulicas que harían posible
el despegue económico del otrora próspera comunidad.
Los trabajos comprenden la nivelación de la laguna
Melincué, el mejoramiento del canal San Urbano y la
ampliación de sus puentes sobre la ruta 90. "Los
pasos ya están dados por parte de Melincué y
de la provincia, ahora la Nación debe dar luz verde
para que sea una realidad", reclamó el jefe comunal
Jorge Raposo.
Melincué creyó haber tocado
el cielo con las manos cuando su histórica demanda
por mejorar las condiciones hídricas entró en
el rango de emergencia nacional. Pero la crisis que en diciembre
se disparó en el país abrió un paréntesis
a las aspiraciones. "Sólo falta que se liberen
siete millones de pesos del Fondo para la Emergencia Hídrica,
que desde enero se formó con un impuesto de cinco centavos
por cada litro de combustible", ratificó Raposo.
Pero el dinero no es todo. En el marco del
complejo escurrimiento de las aguas en el sur provincial,
que incluye el desagüe del distrito Venado Tuerto, la
gente de Melincué dejó sentada su postura. "Que
las obras comiencen acá", enfatizó el secretario
de Turismo, Oscar Pernigotti, quien fundamentó el pedido
ante una eventual influencia política desde Venado
Tuerto para direccionar el orden de las obras en esta región.
Si eso ocurriera habría una cuenca
ampliada sobre el canal San Urbano que, en presencia de futuras
grandes lluvias, representaría un riesgo de desborde
de la laguna Melincué. Para esta localidad las obras
deberían comenzar por la la ampliación de dos
puentes carreteros ubicados en el tramo Firmat-Melincué
y sobre el ferrocarril en la ruta 90, que ya fueron presupuestados
y adjudicados. A favor de controlar el cauce de las aguas
en ese distrito ya se concluyó un alteo para evitar
el desborde del citado canal.
Los
años de gloria
Para el balneario de Melincué hay
un dicho popular que tiene plena vigencia: "Todo tiempo
pasado fue mejor". Inexplicablemente, el agua y la falta
de previsión hicieron decaer una estructura turística
que en la década del 30 era de lujo. Con un promedio
anual de 150 mil personas por temporada, desde mediados de
los 50 y hasta el 74, la laguna fue un centro de atracción
sin competencia en toda la región. Para demostrar esa
fama alcanza con un dato: allí el famoso conjunto Los
Plateros hizo su primera actuación en la Argentina.
"En la Gaceta Rosarina de 1926 un aviso
publicitaba a los colectivos que partían hacia Melincué
para veranear", relató Emilio Picinato, un vecino
del lugar que atesora fotografías inéditas que
dan cuenta de un pasado de gloria para esta pequeña
localidad. En aquel entonces el hotel, construido en la isla,
tenía una sólida estructura que incluía
una cámara frigorífica, estación de servicio,
peluquería y guardería de lanchas. "Era
la atracción de los que tenían dinero",
recuerdan los memoriosos.
El hotel, que desde 1974 permanece inundado,
se inauguró en 1930 y llegó a ser el único
de turismo de la provincia. La obra, que se comenzó
en 1924, reemplazó a un edificio de madera al estilo
inglés. De aquellos días sólo quedan
fotos de mujeres luciendo guantes a la moda de la época
y hombres de traje y sombrero, además de una frondosa
arboleda de tamariscos que el agua también convirtió
en recuerdo.
Durante aquellos años la comuna estaba
a cargo de la administración del balneario. La afluencia
de público era tal que el día que se anunció
la actuación de Leonardo Favio se rindieron ingresos
por 36 mil entradas, relató Raposo a modo de ejemplo.
"Era el lugar más famoso de una zona muy amplia,
se corría una de las fechas de la competencia nacional
de veleros y lanchas de la categoría mojarras, que
estaban equipadas con motores de auto"
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