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La mayor ola de extinción de animales
desde la desaparición de los dinosaurios, que en el
caso de las aves va a un ritmo 50 veces superior al proceso
natural, y la malaria, que se cobra 7.000 vidas diarias, encabezan
las principales amenazas del Planeta, según el informe
"La situación del mundo" 2003 del Instituto
Worldwatch, que dedica un capítulo al "Prestige".
El informe, presentado ayer en conferencia de prensa, repasa
el estado actual del Planeta, incluye análisis en varios
ámbitos relacionados con la salud y el medio ambiente
y se centra en la desaparición de las aves, población-mujeres-biodiversidad,
malaria, energías, minería, ciudades y religiones.
Entre otros datos, alerta sobre la muerte de 5.500 niños
cada día debido a enfermedades asociadas a la contaminación
de los alimentos, del aire y del agua, y advierte que la fusión
de los hielos, cuyo ritmo se ha duplicado desde 1988, podría
conducir a un aumento del nivel del mar de 27 centímetros
en el año 2100. Uno de los principales problemas que
socavan el futuro de las sociedades y ecosistemas mundiales
lo constituye la extinción de especies, recalcó
el investigador de este instituto americano, Michael Renner,
quien puso de manifiesto que en los últimos 500 años
han desaparecido 128 especies de aves.
Explicó que la extinción de aves supone no
sólo la pérdida de especies únicas sino
que desencadena desequilibrios naturales muy delicados. Pérdida
de hábitats, desastres ocasionados por actividades
humanas como los vertidos petrolíferos, enfermedades,
introducción de plantas y animales exóticos,
caza, comercio ilegal, pesticidas, tendidos eléctricos
o alteraciones del clima, son las causas de esta creciente
extinción. El informe resalta que la malaria está
rebrotando con fuerza, se cobra 7.000 vidas todos los días
y afecta al desarrollo humano más profundamente que
ninguna otra enfermedad.
La pobreza, las guerras y los conflictos civiles dificultan
la aplicación de medidas preventivas y de tratamiento
de la enfermedad por parte de los gobiernos, que deberían
dedicar muchos más recursos a este problema, recalcó
Renner. Sin embargo, el informe, editado en España
por la Fundación Hogar del Empleado e Icaria, ofrece
una visión optimista del futuro y afirma que "ha
comenzado la imposible revolución ambiental".
En este sentido subraya algunos logros alcanzados como el
aumento de más de un 30 por ciento anual del uso de
las energías solar y eólica, así como
la reducción del 81 por ciento en el uso de los clorofluorocarbonos
(CFCs), que dañan la capa de ozono, durante la pasada
década.
Renner también se refirió a otras iniciativas
positivas como el aumento del reciclado de coches y la prohibición
de los envases de aluminio en algunos países. Sobre
las bondades del reciclaje, indicó que si los 7 millones
de toneladas de latas que han tirado a la basura los americanos
entre 1990 y 2000 se hubieran reciclado, con el aluminio obtenido
se hubieran podido fabricar 316.000 aviones Boeing 737. El
informe del Worldwatch incluye un capítulo específico
dedicado a la catástrofe del "Prestige",
en el que su autor Ricardo Aguilar lo sitúa como un
"botón de muestra" del problema del transporte
de sustancias peligrosas por mar y sus consecuencias en el
sector pesquero y en los ecosistemas.
Según este experto, casi 7.000 buques viejos y peligrosos,
que superan los 15 años de antigüedad y han sido
despachados para el transporte de hidrocarburos y productos
químicos, navegan por los océanos del mundo,
y de ellos pasan por aguas europeas cerca de 2.000. En los
últimos 30 años se han producido unos 10.000
accidentes de petroleros que han ocasionado vertidos, según
Aguilar, quien lamentó que cada año entre 6
y 10 millones de toneladas de hidrocarburos van a los océanos.
En su opinión, el problema de este tipo de transporte
lo sufren los pescadores, que en España constituyen
un colectivo muy importante.
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