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La disolución del casquete polar es
un riesgo latente para fines de siglo ante el recalentamiento
del planeta, algo que tendrá graves consecuencias para
los recursos naturales y las poblaciones, advirtieron expertos.
La información sobre el diagnóstico
de los glaciares del Polo Norte -un termómetro de todo
el planeta- fue analizada en la Conferencia sobre el Cambio
Climático en el Artico realizada en Lonyearbyen, principal
centro habitado del protectorado noruego de las islas Svalbard,
situado en el paralelo 78 de latitud norte.
Durante la reunión, científicos
internacionales abundaron en detalles sobre los más
recientes estudios dedicados a la atmósfera, los ecosistemas
y los glaciares árticos. Manifestaron su preocupación
por el evidente deterioro que el casquete polar -y en consecuencia
la fauna y la flora polares- sufre debido al cambio climático
acelerado por la actividad humana.
Según los datos reunidos, la extensión
del casquete polar disminuyó un 8% desde 1980 hasta
la actualidad, debido a una erosión más rápida
y a la mayor disolución periférica. Y se estima
un aumento promedio de la temperatura ártica de entre
5 y 7 grados para fines del siglo. De confirmarse estos pronósticos,
esto marcaría el fin del Artico blanco debido al derretimiento
total de los glaciares del Polo Norte.
Los estudios demuestran que el cambio climático
ya está provocando sus primeras víctimas en
el Artico, área que -dadas las extremas condiciones
que se registran- alberga ecosistemas basados en un equilibrio
frágil.
Los peligros para los osos polares, zorros
árticos, focas y aves marinas llegan especialmente
de la mayor introducción de agua fresca en el océano
Artico, por la disolución de los glaciares. Debido
a esto, ya se perciben las consecuencias negativas para la
presencia y reproducción de pequeños peces,
que están en la base de la cadena alimentaria, que
incluye a aves y mamíferos marinos.
A su vez, el Instituto Polar Noruego lanzó
la alarma por "los elevados niveles de contaminación
con toxinas transportadas en el Artico, desde larga distancias",
registrados en los osos. También se ha comprobado que
algunos contaminantes químicos usados en computadoras,
automóviles y televisores, parecen estar en la base
de disfunciones hormonales responsables del nacimiento de
osos dotados con ambos órganos de reproducción.
Efecto invernadero
El ambiente polar es un barómetro
de las consecuencias de las variaciones climáticas
y el efecto invernadero. "Aunque no sabemos bien de qué
modo y en qué medida esto sucede, la sospecha es que
la actividad humana puede acelerar estos procesos", apuntó
el director del Instituto de Ciencias Atmosféricas
y Climáticas italiano (Isac), Franco Prodi.
De la conferencia surgió la necesidad
de estudiar más y mejor el ambiente polar, y focalizar
la atención en los mecanismos de interacción
entre actividad humana, variación climática
e impacto sobre las áreas polares.
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