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| El descubrimiento podría
modificar las decisiones de la IWC. |
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Los investigadores llegaron a la conclusión
de que, en el Atlántico Norte, la cantidad de ballenas
Fin y Jorobadas era al menos 10 veces mayor que lo que se
creía con anterioridad.
Sin embargo, en la actualidad la cifra de
ballenas Minke es similar a la existía en el pasado.
Este descubrimiento podría cambiar
radicalmente los términos en los que se debate la posible
reanudación de la caza de ballenas.
Para medir la población cetácea
antes del comienzo de su caza con fines comerciales, los científicos
estudiaron la variación genética en el ADN de
las ballenas Fin, Jorobadas y Minke, del Atlántico
Norte.
Los investigadores descubrieron un "sorprendente"
grado de variedad en el ADN, lo que implicaría la existencia
de una gran presencia de esas especies en el pasado.
"Estudiar la genética de las
ballenas actuales nos permite obtener información sobre
las del pasado", señaló Stephen Palumbi,
profesor de ciencias biológicas de Stanford.
| ESTADÍSTICAS HISTÓRICAS
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Fins: IWC sugiere 40.000,
investigadores 360.000
Jorobadas: IWC 20.000, científicos
240.000
Minke: IWC 130.000, investigadores 265.000
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Pasado y presente
"Una población pequeña
tiende a perder sus diferencias genéticas al aparearse
dentro de su propio grupo. En cambio, una población
de mayor envergadura contiene una mayor variedad en su estructura
genética", agregó.
Estimaciones de este tipo son las que hace
la Comisión Internacional de la Caza de la Ballena
(IWC por sus siglas en inglés) y sobre estos datos
-entre otros elementos- basa sus decisiones.
La IWC sostiene que no puede reanudarse la
caza de cetáceos hasta que la población no recupere
al menos un 54% de sus niveles históricos.
Por lo pronto, los nuevos análisis
sugieren que la caza no sería posible al menos por
unos 70 o 100 años.
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