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Se desató hace veinte días
en zona de pastizales vírgenes y la provincia
alega no poder combatirlo por falta de medios.
Un incendio desatado días atrás
en la cadena montañosa del Velasco, en La Rioja,
ya consumió 60 mil hectáreas de pastizales
y amenazaba ayer con llegar hasta Chilecito, la segunda
ciudad de la provincia, mientras voceros oficiales admitieron
que la provincia no tiene recursos para combatir las
llamas y sólo una lluvia importante podría
frenar el fuego.
El incendio comenzó hace más
de veinte días, aparentemente a causa de un fuego
mal apagado que habrían dejado algunas personas
en los cerros de lo que aquí se conoce como la
Costa riojana, es decir todos los pueblos ubicados en
las laderas de la cadena del Velasco.
Desde entonces hasta ayer, lleva consumidas
unas 60 mil hectáreas de pastizales en monte
virgen y avanza sobre los departamentos Sanagasta, Chilecito,
Castro Barros y Famatina. Hace unos días, un
oportuno viento evitó en el departamento castro
Barros que se quemara el refugio que solía utilizar
para descansar el ex presidente Carlos Menem, situada
en la quebrada de Anillaco.
La extensión inédita
del fuego en un terreno prácticamente impenetrable
por la falta de caminos y la altura, ha puesto a descubierto
la falta de medios de la provincia para combatirlo.
Aunque "el fuego está extinguido
en la Costa, aún quedan algunos puntos en la
zona de Anjullón y Los Molinos", señaló
el titular de Defensa Civil de La Rioja, Miguel Ángel
Gómez, a la vez que sostuvo que "desde Chilecito
ya se ven las llamas".
Por su parte, el intendente de Chilecito,
Carlos Robador, dijo ayer que, "el incendio se
está tornando incontrolable, está afectando
los sectores bajos" donde "hay zonas productivas
muy cercanas", en general de cultivos tradicionales,
como la vid, precisó.
Se necesitan aviones.
Robador se manifestó preocupado
y consideró "urgente contar con un medio
aéreo para hacer una evaluación más
exacta, porque las patrullas de Gendarmería llegaron
a un cierto lugar y no pudieron avanzar más".
Tanto el director de Defensa Civil
como Roberto Nuñez, responsable provincial del
Plan de Manejo del Fuego y su par regional Carlos Heiderg,
quienes siguen de cerca la evolución del siniestro
aseguraron ayer que el fuego es "inmanejable"
y su control imposible mientras se mantenga "en
las partes altas" de las montañas.
En ese sentido coincidieron en explicar
que "se puede llegar a la zona, pero no cumplir
con ningún objetivo" porque "si el
fuego se da vuelta o arde tan fuerte como en los últimos
días puede encerrar al personal y quemarlo".
Según esos funcionarios tampoco
serían efectivo helicópteros o aviones
hidrantes "porque el fuego se desenvuelve entre
los 3.000 y 4.000 metros de altura" dijo Heiderg.
Lo único que se puede hacer es esperar "una
lluvia o que se termine el combustible" que son
los pastizales, coincidieron.
Por su lado, Carlos Peña, un
empresario del turismo de la localidad de Huaco, dijo
al diario local que este incendio va a ser "el
desastre ecológico más importante de los
últimos años" porque "la cenizas
van a contaminar el agua potable, van a caer los troncos
quemados y los animales quemados en las cuencas hídricas"
La cabaña de Menem
El titular de Defensa Civil provincial,
Miguel Ángel Gómez, explicó que
existe una línea recta de fuego de 70 kilómetros
con focos paralelos, a una altura de 2.500 metros, lo
que torna imposible atacarlo. "Las llamas se prolongan
desde Huaco - en el departamento Sanagasta, a 40 kilómetros
de la capital riojana - hacia Anjullón y Los
Molinos, en el departamento castro Barros. El funcionario
admitió que "lamentablemente estamos limitados
a tratar de cuidar los puestos de la zona y cubrir la
cabaña del ex presidente (hoy preso) Menem, indicó.
Asimismo, reconoció que a veinte días
de iniciado el que ya se considera el peor siniestro
de este tipo (ecológico) registrado en la provincia,
se analiza "la posibilidad de formar una brigada
contra incendio en Anillaco (aunque ya están
bastante quemados) porque en la zona del Velasco hay
incendios permanente desde 1982" remarcó.
(N de la R) Agudizados especialmente desde 1988 y puestos
en triste evidencia a partir de 2000.
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