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Una salita en la terraza del colegio es el
centro de operaciones. Desde allí, unos 30 adolescentes
registran y almacenan datos meteorológicos de la Capital
Federal con ayuda de un programa informático que desarrollaron
ellos mismos. Forman parte de un programa internacional de
educación sobre ciencia y medio ambiente que se desarrolla
en unas 10.000 escuelas de todo el mundo.
Estos alumnos del Instituto Huergo, un secundario
industrial privado de San Telmo, son sólo un ejemplo.
En total, 48 colegios públicos y privados del país
participan de Globe, un programa de aprendizaje y observaciones
ambientales administrado por entidades de Estados Unidos como
la NASA, la Administración Nacional para el Océano
y la Atmósfera y el Servicio de Protección del
Medio Ambiente.
El Huergo se unió al programa destinado
a escuelas primarias y medias hace tres años,
y lleva adelante proyectos sobre medio ambiente en la ciudad
de Buenos Aires. Jorge Lipovetzky, profesor de Física
y coordinador de estos trabajos, cuenta: "El trabajo
es optativo y se hace en contraturno. Participan unos 30 chicos,
de todos los años y diferentes orientaciones: química,
electrónica, computación, telecomunicaciones.
Se van enseñando cosas unos a otros". Y también
colaboran docentes.
En la salita de la terraza se trabaja en
el proyecto de meteorología. En la azotea se instalaron
varios sensores: un termohidrómetro, que mide temperatura
y humedad; un anemómetro, que registra la dirección
y velocidad del viento, y un pluviómetro, que calcula
la cantidad de lluvia caída.
"De los sensores bajan estos cables
y esta central decodifica la información." Elías
Selvanovich, un alumno de 4° año con orientación
en Computación, muestra un aparato del tamaño
de un contestador telefónico, con un visor que indica
humedad, temperatura, viento y lluvia.
Esos datos pasan a una computadora y se traducen
en gráficos que se actualizan cada 15 minutos. Alejandro
Airoldi, de 6° año de Computación, detalla:
"La idea es almacenar esta información y compararla
con valores anteriores. Podemos ver, por ejemplo, el calentamiento
del planeta".
Toda esa información se transmite
en tiempo real en la página web del colegio (www.huergo.edu.ar/globe)
para difundirla a todo el mundo. Del mismo modo, este grupo
analiza y compara mediciones similares de chicos de otras
escuelas en la Argentina y otros países.
"El trabajo se hace a pulmón,
con los pocos recursos que tenemos en la escuela. Armar un
equipo de investigación no es fácil. Lleva tiempo
y alguna inversión. Por suerte algunos docentes y alumnos
prestan parte de los equipos", dice Lipovetzky.
Los chicos del Huergo también analizan
la contaminación del Río de la Plata. "Fuimos
dos veces a tomar muestras en un dique de Puerto Madero y
frente a la Costanera Sur. Después, los chicos de la
orientación de Química las analizaron en el
laboratorio", detalla el profesor.
Y cuenta que un equipo con chicos de 1°
y 2° años se dedica a investigar la vegetación
de la Reserva Ecológica. "Y estamos por iniciar
un trabajo para medir la contaminación ambiental. La
idea es trabajar junto con otros colegios", asegura.
¿Por qué le interesó
el tema al colegio? "Participar en un programa de investigación
científica es significativo desde lo pedagógico
interpreta el profesor. Cuando hacemos mediciones,
no sabemos qué vamos a encontrar, no es lo mismo que
hacer un ejercicio de un libro. Hay que aprender metodología
y usar la intuición".
Además, agrega, "esto les permite
a los chicos intercambiar información con otros colegios
y científicos de todo el mundo. Así la escuela
va generando una conciencia ambientalista. Es importante que
busquemos información y la compartamos".
Para los chicos, el tiempo que dedican a
esto vale la pena. Marcela Villalba, de 2° año,
una de las pocas mujeres del colegio, dice que el proyecto
le sirve porque quiere estudiar química ambiental.
Carlos Castro, de 3° año, opina: "Sentís
que estás haciendo algo productivo". Gastón
Louzán, de 2° año, completa: "Es interesante
aportar algo a la comunidad"
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