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| Tarea de riesgo. Una de las biólogas
tuvo que distraer a los cóndores para poder
sacar el huevo. |
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El cóndor hembra del zoológico
municipal de San Rafael volvió a poner un huevo. El
hecho es muy poco común y sorprende, aunque los biólogos
que rescataron el primer huevo hace un par de meses esperaban
que al sacárselo se estimulara la reproducción
de la pareja.
El vaticinio se cumplió y por eso
la gente de la Fundación Bioandina Argentina regresó
al departamento y después de cerciorarse de las condiciones
del nuevo huevo, lo sacaron del nido para trasladarlo en una
incubadora a Buenos Aires.
Esta fundación, que trabaja desde
1991 protegiendo a esta especie, ahora se encargará
de que complete su ciclo de incubación y le brindarán
al pichón que nazca los cuidados necesarios hasta que
cambia su plumón por el plumaje. Entonces, será
liberado y devuelto a su hábitat natural.
Del huevo que este organismo se llevó
del zoo sanrafaelino a fines de setiembre "nació
una hembra que ya tiene 28 días y que se encuentra
en perfectas condiciones", según relató
a Los Andes la bióloga Vanesa Astore, perteneciente
a Bioandina.
Al mes de que el huevo fuera trasladado a
Buenos Aires, la pareja de cóndores -el macho tiene
30 años y su compañera 15- puso otro. Pero no
corrió la misma suerte del anterior, ya que el macho
-al que le falta una pata- sin querer lo rompió, tal
como ocurrió en una ocasión anterior. Treinta
y cinco días después, la historia se repite:
el cuidador del zoo descubrió un nuevo huevo y dio
aviso a la fundación.
Las biólogas llegaron al mediodía y rápidamente
se trasladaron al zoológico municipal ubicado en el
Parque Mariano Moreno. Ayudadas por personal del centro ingresaron
con mucho cuidado a la jaula y después de alejar a
la pareja guardaron rápidamente el huevo en una incubadora
a 37°C para ser trasladado en avión.
El cóndor andino es el ave voladora
más grande del mundo, pero debido a la baja tasa de
reproducción además de la cacería indiscriminada,
se encuentra en peligro de extinción. A esto se suma
que, en libertad, una pareja de cóndores pone un huevo
cada dos o tres años y que son fértiles después
de los diez años de vida.
Si a través de un estudio detectan
la fertilidad del huevo, será incubado durante 57 días
en el zoológico de Buenos Aires, y luego mediante títeres
de látex con la forma del animal (nunca tendrá
contacto con el ser humano) el pichón comenzará
su alimentación y crecimiento. Después tendrá
un período de adaptación con cóndores
adultos y finalmente, en unos 2 años, será liberado
en algún lugar de la cordillera de los Andes, desde
Venezuela hasta Tierra del Fuego.
Esta fundación, a través de
convenios con zoológicos nacionales y del extranjero,
ya ha liberado cinco cóndores en el '97 en la Patagonia,
seis en Venezuela y otros ocho en Chile.
Características
Longitud: 1 a 1,20 metros desde la cabeza
a la cola.
Envergadura: 3 metros o más (distancia
desde la punta de un ala a la otra).
Peso: ronda los 12 kilos.
Madurez sexual: Entre los 8 y 10 años
de edad.
Alimentación: Es un ave estrictamente
carroñera, es decir que no mata para comer.
Causas de extinción: Envenenamiento,
caza furtiva, colisión contra cables de alta tensión,
disminución del alimento y alteración de su
ambiente natural.
Una cría cada dos años
El tiempo de reproducción de los cóndores
en nuestro país es por la ubicación geográfica
durante el mes de abril, cuando forman parejas. El celo transcurre
durante los meses de agosto y setiembre, y el cortejo se evidencia
en danzas nupciales en tierra firme. Luego de la cópula,
la hembra deposita un solo huevo en cuevas o grietas que le
sirven de nido, sin utilizar ramas ni pasto como lo hacen
otras aves.
Tienen una baja tasa reproductiva: 1 cría
cada 2 ó 3 años. El período de incubación
es de 54 a 65 días, y es compartido entre el macho
y la hembra. El pichón es de hábitos nidícolas,
donde permanecen entre 6 a 8 meses, esperando el alimento
que le traen los padres en su gran buche.
Actualmente, el cóndor andino está
incluido en el Apéndice I de CITES (Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de
Fauna y Flora Silvestres), es decir que se lo considera una
especie en peligro de extinción.
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