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Desde la costa de El Doradillo se pueden
ver las ballenas saltar junto a sus crías. Es un espectáculo
que se repite con frecuencia desde hace dos semanas; según
un censo realizado por la Fundación Patagonia Natural,
ya nacieron 21 ballenatos en esta solitaria playa, ubicada
a 13 kilómetros de Puerto Madryn. El mismo censo determinó
que unas 170 ballenas adultas se encuentran allí para
aparearse o parir.
Desde que comenzó la temporada de
avistaje en junio, más de 5.000 personas pasaron por
El Doradillo, un lugar donde el mar está rodeado de
altos acantilados que lo protegen del viento. Tal vez por
eso, la ballena franca austral lo eligió para parir
a sus crías y enseñarles los primeros movimientos
en el agua.
Las ballenas son el principal recurso turístico
de Chubut. Llegan en mayo y se van a mediados de diciembre
con rumbo desconocido. El principal lugar de residencia de
estos cetáceos gigantes de 16 metros de largo
y 40 mil kilos de peso es Península Valdés.
Desde Puerto Pirámide, una villa paradisíaca
ubicada en un extremo de la Península, se realizan
los avistajes en lanchas autorizadas.
La temporada alta arranca a fines de agosto,
cuando las ballenas comienzan a parir. Y también cuando
llega el turismo desde el exterior. De los 100 mil turistas
que todos los años llegan a Valdés, el 25 por
ciento es extranjero. Los prestadores de servicios hoteleros
y de gastronomía confían en que ésta
será la mejor temporada de los últimos cinco
años.
Pero la atracción de la gente por
ver las ballenas desde la costa en El Doradillo es cada vez
mayor. El mar allí tiene mucha profundidad cuando la
marea está alta. Y muy cerca de la costa, a unos 10
metros, los cetáceos realizan piruetas increíbles.
Así, la ballena adulta le enseña a su "pequeño"
ballenato (alrededor de 9 metros de largo y 6 mil kilos de
peso) cómo defenderse en el agua. De aquí a
fin de temporada se esperan unos 70 nacimientos.
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