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| Islandia planea cazar 38 ballenas
minke. |
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Barcos balleneros abandonaron este domingo
puertos de Islandia por primera vez en 14 años, a pesar
de la oposición de gobiernos, grupos defensores de
los animales y ambientalistas.
El objetivo de estos tres barcos enviados
por el Instituto Islandés de Investigación Marítima
será cazar 38 ballenas minke, en lo que el gobierno
de Islandia describió como un proyecto científico.
La isla no ha lanzado sus balleneros a las
aguas desde 1989 y pertenece a la Comisión Internacional
de Caza de Ballenas (IWC por sus siglas en inglés)
desde el año 2000, cuando volvió a unirse a
ese organismo tras retirarse indignada siete años antes
por la moratoria sobre esta actividad.
Reykiavik ha manifestado ahora que necesita
estudiar el impacto de estos mamíferos marinos en la
población de peces que rodea la isla (se estima que
43.000 ballenas minke viven en esas aguas y consumen dos millones
de toneladas de pescado y krill cada año).
Pero los gobiernos del Reino Unido y de Estados
Unidos han considerado que toda la operación es innecesaria
e injustificada.
Los barcos balleneros islandeses tenían
planeado zarpar el viernes pasado pero debieron suspender
la partida debido a los fuertes vientos y la amenaza de tomenta.
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| Greenpeace envió su barco
hacia Islandia. |
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Críticas dentro y fuera de la isla
La Fundación Internacional de Cuidado
de Animales (IFAW en sus siglas en inglés) dijo que
no existen bases científicas para la decisión
islandesa y afirmó que este país no puede utilizar
la ciencia como camuflaje para su deseo de retomar la caza
comercial de ballenas.
Por su parte, el director ejecutivo de Greenpeace
manifestó en un comunicado que "la actividad ballenera
es una parte del pasado de Islandia y así debe permanecer".
El grupo ambientalista ha enviado a su legendario
barco, el Arcoiris, en misión a Islandia y llegará
en dos semanas.
Otro sector que ha expresado sus críticas
es la industria de turismo islandesa que advirtió sobre
el daño que puede ocasionarle a la imagen del país
en el exterior la reanudación de la pesca ballenera.
Este grupo tiene otro motivo para preocuparse
ya que la observación de ballenas se ha convertido
en una de las principales atracciones turísticas.
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