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Nos llama la atención que veinticinco
días después de haber presentado el estudio
que demostraba altísimos contenidos de mercurio en
los arroyos Saladillo y Ludueña nadie haya tomado cartas
en el asunto. La afirmación la hizo ayer el titular
de la Asociación Civil de la Comunidad del hospital
Centenario, Ariel Pérez, quien hace tres semanas reveló
que los dos cursos de agua llegan a presentar niveles de mercurio
y otros metales pesados que son veinticinco veces superiores
a los parámetros aceptados por la legislación
actual.
La situación de los arroyos
Saladillo y Ludueña es grave pero estamos a tiempo
de poder revertirla delineando una política específica
para ese problema. No queremos que se conviertan en el Riachuelo
rosarino, advierte Pérez.
Tras la alarma que un grupo de agentes sanitarios
dieron a autoridades del hospital Centenario, la asociación
civil que dirige Pérez encomendó la realización
de análisis a muestras tomadas a pelo de agua (sobre
la superficie) en ambos arroyos.
Esas muestras fueron estudiadas por el Laboratorio
de Toxicología Aplicada de la Universidad Nacional
de Rosario en el caso de los análisis toxicológicos
y el Instituto del Alimento de la Municipalidad de Rosario
en el caso de los bacteriológicos.
Los casos que llamaron la atención
de los agentes sanitarios eran fundamentalmente la cantidad
de patologías epidérmicas que demoraban más
tiempo de lo normal para curarse. La mayoría de las
veces se trataba de chicos que se bañaban en las aguas
de los arroyos, que consumían pescados extraídos
de ahí mismo o que estaban en contacto con esos cursos
de agua.
Desde la Asociación Civil del Hospital
Centenario se sostuvo que es llamativo que nadie desde
la Municipalidad, la comisión de Ecología del
Concejo o de la Secretaría de Medio Ambiente de la
provincia se haya interesado en el tema, ni para rebatirlo
o cuestionarlo ni para profundizar los estudios.
Pérez se preguntó sobre los
controles que deben hacerse en torno del volcado de efluentes
en arroyos, cloacas y zanjas. Con la información
definitiva el Estado podría ocuparse del paso siguiente
que es identificar a los que vuelcan líquidos contaminantes
y empezar a sanear los cursos de agua, propuso.
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