barrameda.com.ar - un puente hacia contenidos originales -    
barrameda.com.ar - un puente hacia contenidos originales - contacto
acerca de barrameda
un puente hacia contenidos originales...
 
 
Principal
Inicio
Noticias
Artículos
Colaboraciones
Puente Verde
Contacto
Búsquedas
Registro
 
 
 
Principal arrow Noticias arrow Mayo 2005 arrow Sudáfrica: La penosa historia de las plantaciones de eucaliptos y pinos lunes, 30 de noviembre de 2009
 
 
 
Encuesta
Nube de tags

cambio climático extinción contaminación aumento emisiones dióxido de carbono peligro deforestación calentamiento global energía especies animales argentina bosques biodiversidad nivel calentamiento explotación reducción cambio temperatura inundaciones recursos consumo kyoto climático protocolo global clima CO2 caracoles animal caza ecología medio ambiente

Powered by RafCloud 2.0.2
Sindicación
 
 

Sudáfrica: La penosa historia de las plantaciones de eucaliptos y pinos PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 6
MaloBueno 
Escrito por Administrador   
martes, 31 de mayo de 2005
Plantaciones de pinosLas plantaciones de monocultivos de árboles a gran escala han sido impuestas en todo el mundo, eliminando otros ecosistemas, cambiando los patrones hídricos, erosionando el suelo, generando pobreza.

En el marco de un proyecto de la ONG sudafricana Geasphere para examinar esos impactos sobre los medios de sustento y la cultura de la población rural de la provincia de Mpumalanga, Godfrey Silaule trasmite una imagen vívida de los efectos de esa distorsión sobre la población de la comunidad Graskop.

"En primer lugar quisiera expresar mis condolencias a la familia de  Ma-Nyathi, a quien entrevisté en mi primera visita a la región;  desgraciadamente no pude registrar su relato completo, pero sí recuerdo claramente sus palabras cuando afirmó que si la región no se hubiera convertido en una plantación maderera, ella hubiera seguido aprovechando las propiedades de las medicinas naturales y los emantuli (frutostradicionales), que aportan vigor, y que se eliminaron para abrir paso a las plantaciones.

Su corazón estaba visiblemente acongojado por todos los cambios ocurridos hasta el momento. Habló apasionadamente del pasado como si estuviera reviviéndolo. Contó sobre el desalojo forzado de su familia para dejar espacio a los árboles de eucalipto y pino, y sobre cómo sus hermanos y su esposo lucharon para sobrevivir con los bajos ingresos que obtenían del trabajo en esa industria.

Como si supiera que sus días estaban contados, habló de su visita al cementerio de su pueblo, en la zona de la que fueron desplazados cuando ella aún era joven, y sobre los cambios provocados por las plantaciones.

Los ríos y laderas están ahora secos a ojos vistas, y los humedales desaparecieron. Estaba visiblemente conmovida al relatar que donde una vez estuviera el huerto de su padre, ahora solo hay grava poco profunda luego de que la capa superficial del suelo y los nutrientes fueran arrastrados por la lluvia.


Esto resulta obviamente insignificante si se lo compara con lo que los accionistas consideran ganancias producto de grandes esfuerzos, pero la gente como Ma-Nyathi y como yo se pregunta qué ocurrirá si esta situación persiste durante los próximos veinte años: ¿podrán nuestros hijos y nuestros nietos decir que la fruta que están comiendo es un producto real de los nutrientes del suelo?

Su hija, que me dio la bienvenida y me dio la triste noticia de su muerte, me contó cómo su madre le había pedido que la enterrara entre las tumbas de sus ancestros, ya que quería tener la calma del bosque y los cantos eternos de los pájaros que escuchó cuando visitó por última vez el lugar conmigo. Luego me dijo que su madre, que en un tiempo fue pastora, le había contado una vez que la gente sobrevivía sin dinero gracias a todos los frutos que daba nuestro bosque tradicional.

Insistió en que su madre no tenía el poder para hacer sentir su descontento con los monocultivos pero que esperaba que yo pudiera denunciarlos con la fuerza necesaria, especialmente ante el gobierno y los productores de monocultivos a gran escala que depredan constantemente nuestro suelo fértil en nombre de la maximización de las ganancias. Que su espíritu descanse en paz.
Godfrey Silaule
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
El último comentario se muestra en esta página, los anteriores podrás leerlos en las páginas subsiguientes:

Escribe tu comentario
Nombre:Invitado
Título:
BBCode:Web AddressEmail AddressBold TextItalic TextUnderlined TextQuoteCodeOpen ListList ItemClose List
Comentario:



Comentario[s]
Mañana es demasiado tarde
Escrito por Invitado el 2005-06-04 06:16:49
Durante décadas se le ha advertido a los gobiernos de todo el mundo cuales serían las concecuencias para el planeta se seguir la sobre-explotación de los recursos naturales. Pero lamentablemente el saqueo y el desmantelamiento de esos recursos se incrementó en forma alarmante. Hoy, en el siglo XXI nos enfrentamos de cara al futuro con un planeta azul en alerta rojo y me gustaría saber ¿qué le diremos a las futuras generaciones? ¿serán nuestros hijos y nuestros nietos quienes nos lleven al banquillo de los acusados por heredarles un planeta desbastado?


 
< Anterior   Siguiente >

 
 
Google
 
Web en.barrameda.com.ar
 
 


Aviso Legal