|
En la ciudad de Rosario, la recolección
de los residuos cuesta $18.000.000 por año y el presupuesto
para enterrarlo es de $2.000.000. A principio de este año
el promedio de residuos enterrados en el relleno sanitario
de Puente Gallego era de 800.000 kilos por día; la
ciudad genera y entierra 60.000 kilos de plásticos
por día que en el mercado vale 60 centavos por kilo;
se generan 355.000 kilos de papel y cartón por semana
que tienen un valor de 40 centavos por kilo. Cifras en promedio,
pero reales y contundentes.
En principio los cirujas o recolectores
informales han logrado reducir las toneladas de "basura"
que Rosario entierra y paga por ello. En este momento se calcula
que llegan 650 toneladas por día al relleno sanitario.
La recolección estatal o formal lleva los residuos
a un relleno sanitario, la de los cirujas a centros de reutilización,
transformándola en un "recurso". Por lo tanto,
ambientalmente, el cirujeo es más ventajoso, económicamente
también, ya que se produce un ahorro en el presupuesto
municipal en recolección y tasa de vuelco de residuos,
en el sistema de salud y produce un campo de recursos genuinos.
Por otro lado, los cirujas rompen las bolsas
ensuciando las veredas del centro. Los carros son peligrosos.
Algunos vecinos aseguran que se pelean entre ellos, negando
con esto la posibilidad de agrupamientos.
Sintetizando, los cirujas rompen las bolsas
no por una cuestión metodológica ni de satisfacción,
no existe otra opción. Debemos potenciar las experiencias
de separación en origen de residuos domiciliarios existentes
en la ciudad, ese es el principio fundamental de la solución.
La separación domiciliaria contribuye a cooperar con
los recolectores, disminuye el riesgo de accidentes y enfermedades
y mejora el estado de los materiales a reciclar.
Existe un sistema, instalado de hecho, de
recolección informal que puede y debe ser optimizado.
Deben asegurarse condiciones de salubridad e higiene, medidas
y elementos de seguridad, alentarse las experiencias cooperativas
existentes, implementarse capacitaciones sobre recuperación
y reciclado de materiales, organizarse en agrupaciones que
resguarden los derechos, las condiciones de trabajo y las
obligaciones de los recolectores, promoverse convenios de
agrupación empresaria con el objetivo de potenciar
los beneficios de la comercialización.
Esto y más debe realizarse, pero
es vital que se proyecte de acuerdo a las necesidades de los
vecinos y de los principales involucrados. Este es el momento
de participar activamente en la solución del problema
de los residuos en Rosario, ya que el potencial que posee
este tema va más allá de cuestiones económicas.
Tiene que ver con la disminución de los alarmantes
niveles de contaminación y su incidencia en la salud,
la protección de los recursos naturales, la promoción
de una cultura respetuosa del medio ambiente, la jerarquización
de una actividad productiva concreta. Tiene que ver con la
participación ciudadana en políticas públicas.
El debate sobre la relocalización
del relleno, parte de la indispensable solución para
los vecinos de Puente Gallego, nos obliga a resolver la emergencia,
pero a la vez a encontrar soluciones de fondo. Es la obligación
que hemos asumido en la comisión de Ecología
y que cumple con el compromiso de actuar en perspectiva y
asociados a la participación popular.
|