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Hace casi 250 años Rousseau dio a
entender que cuando la humanidad se alejó de su hábitat
natural, se convirtió en un producto social. Marx y
Engels estudiaron el surgimiento y evolución de las
primitivas sociedades como un proceso, partiendo de la necesidad
de protegerse y sobrevivir. A la vez el humano produce cultura
y es producido por ella como ser social. Mas allá de
la discusión filosófica; que si el humano es
naturaleza, todo lo proveniente de él también
lo es, convengamos que este salto, gradual y no lineal, ha
motivado una nueva adaptación al medio con consecuencias
dispares.
Algunos lo considerarán avances cualitativos,
otros evolución selectiva, y habrá - de hecho
lo hay - quienes cataloguen a esta circunstancia, como un
avance contradictorio en sí mismo. Sigmund Freud, en
"El malestar en la Cultura" (1), analiza la contradicción
irresoluble entre la necesidad de satisfacer los instintos
y la necesidad de la alianza fraterna, necesidad de unirse
para la supervivencia del grupo humano. De la mente humana,
su interrelación dialéctica con el medio producto
de una construcción social, surgieron los más
increíbles descubrimientos científicos y desarrollos
tecnológicos, pero al mismo tiempo, la humanidad, como
especie única, no pudo detener hasta hoy el ascenso
hacia la cúspide de su propia autodestrucción.
Pero para poder analizar esta situación,
debemos contextualizarla dentro de un marco teórico
y haciendo pequeños recortes de los procesos históricos.
Basados en esto y admitiendo la teoría evolutiva, los
criterios de selección se han visto atravesados por
la influencia de los procesos sociales. La misma selección
natural, los ciclos vitales, la concepción de tiempo
y espacio, vienen soportando la presión directa e indirecta
de la actividad humana, alterando la estructura biofísica
que la naturaleza ha ido adaptando a lo largo del tiempo.
Y no tenemos temor en afirmar que la selección artificial,
patrimonio exclusivo de la conducta humana en el planeta,
viene teniendo mayor gravitación que la selección
natural.
En los últimos 200 años, con
la aparición del capitalismo, el criterio de selectividad,
ubicó a los dueños de los medios de producción,
en la cúspide de la escala depredadora, a la que denominaremos
supra-especie, que no solo se nutre de sus dominados: esto
es, las tres cuartas partes de la población mundial,
sino decide por su propia lógica de existencia, quienes
sobreviven y quienes no. Cuando hacemos mención al
término depredador lo asociamos ex profeso a una conducta
perjudicial y destructiva, a diferencia del término
predador, que lo ubicamos dentro de la relación evolutiva
natural de algunas especies con las que son predadas.
Por ello, hablar de ecología obviando
este contexto, es divorciarse del análisis dialéctico
de la realidad y llevar este término al terreno de
la ideología dominante. Nosotros sumamos la variable
social a la palabra ecología y la profundizamos aún
más, para concluir que toda ecología es social,
esto es: el análisis dialéctico de los sistemas
políticos, culturales, económicos y religiosos
que afectan al planeta, puesto que la ciencia, aún
cuando se pretenda tendenciosamente imprimirle un criterio
de neutralidad, está en manos de quienes ostentan el
poder, y esa administración, obedece al criterio de
selectividad de la supra especie. La ciencia y la tecnología
en el sistema capitalista están al servicio de la acumulación
de capital y la máxima ganancia. En un sistema no capitalista,
ambas podrían liberarse de esta atadura y desarrollar
su potencial para beneficio de la humanidad, proteger la especie
y su hábitat, producir al menor costo en términos
de daño a los ecosistemas y empezar a superar la brecha
entre lo natural y lo social.
En la naturaleza las cosas sencillamente
son. No están atravesadas por criterios ni juicios
de valor ni de moral, elementos construidos socialmente como
herramienta de sometimiento y dominación de la supra-especie
hacia sus congéneres. Esto es fácilmente demostrable,
pues siguiendo la teoría evolucionista y aceptando
que la tierra tiene una edad aproximada de 4.500 millones
de años, la naturaleza ha construido sus propios ciclos
sin la presencia humana que surge recién en los últimos
dos millones de años. En la naturaleza todavía
no se ha podido comprobar que los elefantes hagan meditación
trascendental o que los monos asistan a misa los domingos.
En igual sentido, la calificación monárquica
del rey león, es otra maniobra de la clase dominante
para profundizar el pensamiento mágico y dar como natural,
la necesidad de un sistema jerárquico o de clases,
donde se justifica así la presencia mesiánica
de conductores y salvadores para la manada humana. La obra
de Walt Disney, en este sentido, ha operado eficazmente a
través de su obra en el pensamiento de los niños.
En la naturaleza no hay jerarquías
sino necesidades que tienen que ver con lo instintivo y la
perpetuación de las especies. No es sino a través
del naturalismo dialéctico el modo de interpretarla.
La vida transita por las delicadas hebras de una red, muchas
veces invisible y sujeta a vínculos tan frágiles
imposibles de analizar bajo las variables del tiempo humano.
Expresiones como abeja "reina", cobran una fuerte
carga ideológica, dando así por sentada la división
de clases dentro de la propia especie. En realidad, la organización
interna, distribución de tareas, etc. queda a cargo
de las abejas "obreras", como en una verdadera democracia,
a través de la comunicación por olores, siendo
la única función de la reina y el zángano
la reproducción. Esta situación llevada al plano
humano, y afianzada a través de generaciones por los
sistemas educativos capitalistas, haría aparecer como
natural esta división, cuando en realidad, las clases
sociales, la división del trabajo, las fuerzas morales,
la tradición y el pensamiento mágico reciclado
en religiosidad, son una construcción social que culminan
con el control ideológico de la población, violando
aspectos fundamentales de los derechos humanos y promoviendo
la explotación del hombre por el hombre, negando en
consecuencia su a derecho la libertad.
El concepto de especie superior, líder,
jefe, el más apto, son valoraciones humanas y giros
idiomáticos que no se pueden aplicar al funcionamiento
de la naturaleza. El uso del lenguaje utilizado por la clase
dominante es una herramienta que no podemos soslayar. La supervivencia
de las especies depende del hábitat donde se desarrollan
y de la memoria genética. Suponiendo una lógica
de razonamiento, si es que la hay, a la naturaleza solo le
importa mantener las especies y no un ejemplar. Por consiguiente,
la conformación fisiológica de plantas y animales
están en permanente peritaje, pues de esta relación
dialéctica, surgirán aquellos ejemplares que
se consolidarán mediante la reproducción, o
morirán para que otros vivan.
Avalando la hipótesis Gaia (2), la
tierra es una unidad viviente en si misma donde se dan complejas
interacciones que la sostienen. La unicidad de cada especie
inmersa en la gran sopa de la diversidad, permite el flujo
y reflujo de la energía constante. No es casual, y
fundamentalmente en occidente, que la concepción judeo-cristiana
antropocéntrica, eleve a los humanos al rango de especie
superior, mirando a la naturaleza como depósito de
recursos a ser utilizados, en lugar de un eslabón en
la cadena de la vida.
Y esto no es azaroso. Nada dentro de las
sociedades es casualidad. Siempre son procesos de acción
y reacción, de lucha permanente que determina a la
postre, dos únicos bandos: los dominados y los dominadores.
En oriente la casta religiosa que instrumentó el sometimiento
de las masas con la ilusión de un permanente reciclaje
llamado reencarnación. En Occidente como bien dio a
entender alguna vez León Rozistchner, la iglesia católica
ha contribuido en regar y abonar el terreno donde el capitalismo
sienta sus bases. Y es tan así, que no hay otra manera
de explicar el proceso de expoliación y acumulación
para la obtención de la máxima ganancia. Por
ello, la cruz y la espada son elementos indispensables en
el proceso de dominación. El paraíso terrenal
para los ricos y el celestial para los pobres.
La contaminación : ¿Es política
o ambiental?
En 1972 se realizó en Estocolmo, la
primera Reunión Mundial sobre medio ambiente, la Conferencia
sobre Medio Humano. Allí ya se advirtió que
aún deteniendo las emisiones de monóxido de
carbono por completo, el efecto no podría ser detenido
en los próximos 100 años. La Organización
Panamericana de Salud en 1989, con motivo del resurgimiento
del cólera en Perú, diagnostico que el 90 %
de las enfermedades en América Latina son producidas
por la pobreza, el hambre y la contaminación ambiental.
En junio de 1992 se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra,
Eco Río en Brasil. Asistieron representantes oficiales
de 179 países así como de organizaciones no
gubernamentales y los resultados se dieron a conocer en todo
el mundo por medio de la prensa.
"Ochocientos millones de hambrientos,
1 200 millones de personas en pobreza extrema, 854 millones
de adultos analfabetos y 2.400 millones de personas sin saneamiento
básico, son una prueba. Cuarenta millones de enfermos
o contagiados por el virus del SIDA, dos millones de muertos
por tuberculosis y un millón por malaria cada año,
son otra prueba. Once millones de niños menores de
5 años morirán este año por causas evitables,
lo que además de una prueba adicional, es un crimen";
expresó el 3 de septiembre de este año, el Ministro
de Relaciones Exteriores de Cuba en la cumbre mundial sobre
desarrollo sostenible de Sudáfrica.
Ahora bien. ¿Quiénes contaminan?
¿De donde provienen las mayores emisiones que lejos
de disminuir, han aumentado un 9 por ciento, y en el país
más contaminador un 18 por ciento? ¿La ecología
se remitirá solamente a analizar la interrelación
de las especies con su hábitat? ¿Qué
espacio podremos investigar si lo que está en juego
aquí es la totalidad de la vida en el planeta? ¿La
pobreza genera contaminación o los pobres son forzados
a contaminar?
Los propietarios de los medios de producción
determinan, no sólo, la distribución de la riqueza,
sino los sistemas políticos que regulan, bajo la fachada
de la legalidad emanada del Estado, la ideología del
capital. El concepto de la propiedad privada no existe en
la naturaleza. Es una construcción social que se inició
con la aparición del Estado, la conformación
de una estructura familiar patriarcal y el prisionero de guerra
convertido en esclavo. La historia que viene ya la conocemos.
O acaso la frase de Rousseau de 1754 no sigue teniendo vigencia,
cuando señaló.. "El primero al que tras
haber cercado un terreno se le ocurrió decir, esto
es mío y encontró personas lo bastante simples
para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.
¡¡¡Cuántos crímenes, guerras,
asesinatos, miserias, y horrores no habría ahorrado
al género humano quien, arrancando las estacas o rellenando
la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: Guardaos de escuchar
a este impostor, estáis perdidos si olvidáis
que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie!!!
Algunos podrán decir que los pueblos
originarios eran más ecológicos, como los Incas,
con cultivos en terrazas o que en la antigüedad la contaminación
no era tan grave como en los últimos doscientos años.
Pero esta es una visión histórica muy subjetiva.
La misma que el ambientalismo aborda sin cuestionar en nada
la grieta profunda entre naturaleza y sociedad; una postura
emanada de la jerarquía dominante, sentenciando la
naturaleza a un rol pasivo y al humano - mediante una especie
de ingeniería - sacando, insertando, reemplazando y
hasta alterando los ciclos naturales; todo esto, amparado
en la frase que a tantos les gusta utilizar como clisé:
desarrollo sustentable.
En realidad no sería correcto aplicar
el término contaminación en los albores de la
humanidad, cuando ésta vivía de frente y no
de espaldas a la naturaleza. Los pueblos nómades tiraban
los desechos a lo largo de su recorrido, pero al igual que
las manadas migrantes, no podemos decir que sus heces contaminaran
el suelo. Por otra parte, estas comunidades, aprovechaban
integralmente la naturaleza. Todavía no se había
inventado la sentencia bíblica: "Sed fecundos
y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en
los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal
que serpea sobre la tierra." (Génesis 1.26). Su
pensamiento mágico, se circunscribía básicamente
a los fenómenos atmosféricos y a la misma tierra
que les ofrecía sus frutos. Freud analiza con detenimiento
esta situación en su libro Tótem y Tabú.
(3)
Es con el desarrollo del valor de cambio
en detrimento del valor de uso, cuando un nuevo modo de producción
y acumulación, que tratando a la naturaleza como renta
y no como un bien, comenzará a generar productos y
residuos no degradables. Situación agravada con el
surgimiento de la actividad hidrocarburífera, hoy por
hoy, la principal fuente de emisión contaminante. Baste
recordar que las descargas de dióxido de carbono están
influyendo categóricamente en el calentamiento global
del planeta. Los ambientalistas se preocupan solo por los
vertidos tóxicos de una fábrica y son funcionales
a los economicistas de la supra-especie. Estos, aparecen por
los medios de difusión, afirmando que, por ejemplo,
el PBI (Producto Bruto Interno), creció una determinada
cantidad de puntos, dando a entender que ese incremento significa
un salto cualitativo para el conjunto de la población.
Que aumente los niveles de productividad en un país,
no determina la equitativa distribución de la riqueza.
El negocio de la contaminación
Denunciar únicamente el vertido de
desechos, es no querer ir a la raíz del problema, es
una pantalla del real conflicto en el proceso industrial-contaminador.
Para la Ecología Social, el análisis transita
por otro andarivel, porque no es lo mismo desarrollo que calidad
de vida. Los aspectos sociales, económicos, laborales,
salud, educación, son las variables para determinar
un correcto estudio de impacto ambiental y determinar, lo
más aproximadamente posible, por donde pasa el verdadero
progreso.
¿De quién es la fábrica?
¿Cuánto ganan los obreros? ¿En qué
condiciones laborales y de salubridad están trabajando?
¿Qué tipo de industria y tecnología es?
¿Obsoleta o de punta? ¿Qué marco de protección
legal la ampara? ¿Qué políticos están
en el medio? ¿Qué beneficios otorga a la comunidad?
El dinero, ¿se reinvierte al círculo productivo
o sale fuera del municipio, la provincia o el país?
¿Bajo qué normas de calidad se han producido
los artículos, suponiendo que sea dentro del rubro
alimenticio? ¿Las del Ministerio de Salud como en la
Argentina, que autoriza una lista de aditivos prohibidos en
muchos países por su acción cancerígena,
mutagénica o teratogénica? ¿Es alimento
adulterado como en el caso del polvo de ladrillo que lo usan
como colorante en lugar de pimentón? ¿Se le
agrega bentonita (mineral utilizado para sellar las perforaciones
petroleras), para que se infle como algunos alimentos balanceados
para perros y gatos? Y si de bebidas analcohólicas
hablamos, (mal llamadas jugos), donde el 95 % del producido
en el país se endulza con ciclamato y sacarina para
abaratar costos reemplazando al azúcar, es decir: producto
dietético que ingieren los niños. ¿Se
preguntaron cómo actúan estos químicos
en un cuerpo en formación? ¿Cómo se transportan
los productos? ¿Cuánto se pierde en el proceso
de almacenamiento, traslado y distribución de los alimentos?
¿Quién controla los transportes y sus emisiones
de monóxido?
Habría mucho más para agregar
a esta lista de preguntas. Obviamente que es ideológico
y más cómodo, "escandalizarse" por
los desechos tóxicos de una fábrica. Pero el
círculo de la contaminación es infinitamente
más amplio, donde las responsabilidades y complicidades
políticas-empresariales se amalgaman. Por esta razón
observamos con espíritu crítico, y mantenemos
distancia, con los aspectos cosmetológicos de personas
o grupos dentro y fuera de la Argentina, acomodados cada uno
en su pequeño espacio de poder, haciendo creer que
se están ocupando por un ambiente sano, cuando en realidad,
lo estructural no se quiere modificar. Y para esto, la confrontación
dialéctica con esa postura es un sencillo ejemplo por
todos conocido: la matanza de focas bebés. En tanto
haya una persona que quiera utilizar un tapado de piel, habrá
una organización cazadora dispuesto a suministrarlo.
A partir de los años 60, comenzó
lo que se denominó la Revolución Verde. Esto
es: la aplicación de productos químicos intensivos,
en aras de lograr nuevas superficies productivas y una profundización
de las áreas ya existentes para aumentar esa fecundidad.
Uno de los cuatro más importantes negocios a nivel
mundial, junto con la venta de armas, el narcotráfico
y los medicamentos, lo configuran los agroquímicos
que en su gran mayoría pertenecen a los grupos multinacionales.
La Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, tras
un análisis pormenorizado, determinó que en
la década de los años 30, habían en el
planeta, unas siete especies de insectos resistentes a estos
químicos (biocidas). En los 80, la misma institución
observó que esa resistencia había trepado a
casi 450 especies. En suma, los biocidas habían logrado
el efecto contrario: inmunizar a los insectos provocando mutaciones
que dieron como resultado, nuevas generaciones de insectos
altamente resistentes a estos productos.
Pero el dilema va mucho más allá
y a su vez se transforma en tragedia, puesto que los agroquímicos,
no solo han alterado los ecosistemas eliminando especies predadoras
benéficas, sino que el residuo resultante, es responsable
de la aparición de enfermedades muy graves, como el
cáncer,esterilidad, depresión profunda y deformaciones
genéticas. Y a esto, debemos sumarle el efecto residual
en el suelo, el aire y el agua, como en los mismos productos
alimenticios que consumimos. En síntesis. Es prácticamente
imposible evitar de una u otra manera la contaminación
química, pues si no estamos expuestos directamente,
ingerimos productos que los contienen.
El cuerpo humano "tolera" una Ingesta
Diaria Admisible (IDA). Son parámetros internacionales
establecidos por la misma O.M.S. Estas normas son aplicadas
fundamentalmente a los productos químicos que se agregan
a los alimentos con el fin de preservarlos, darles sabor,
color, etc. Lo que la O.M.S no ha estudiado o no quiere analizar;
¿cual es el efecto provocado por la acumulación
de distintos agentes químicos que un organismo ingiere
a diario?. La mayoría de estos productos están
prohibidos, discontinuados o severamente restringidos en los
mismos países de origen. En los últimos años,
la presión de los organismos de defensa de los consumidores
ha logrado esta situación, razón por la cual,
las multinacionales, no solo no fabrican en sus propios territorios
estos químicos, sino que utilizan a los países
dominados para su fabricación , distribución
y aplicación. Lo paradójico se da cuando los
alimentos pretenden ingresar al mercado mundial; son rechazados
bajo la consigna "residuo cero", en los mismos estados
que los promueven.
Es que el tema ambiental, es un buen negocio
para muchos. Así como los presos son necesarios para
dar sentido a jueces, abogados, policías, servicio
penitenciario. Los residuos, el reciclado, estudios de impacto,
las consultoras, dejan pingues utilidades a sus actores. La
Ecología Social no ingresa al negocio de la conservación
del planeta.
Una economía ecológica
La Argentina tiene 37 millones de habitantes.
Una superficie de tierra donde una sola provincia albergaría
a Italia. Suelo -en líneas generales- no demasiado
contaminado. Mucha agua y energía. Riquezas naturales
renovables y no renovables para envidia del mundo. Que 15
millones estén en la línea de pobreza, que haya
entre un 18 y 40 % de desocupación y subocupación,
que 55 niños se mueran diariamente por enfermedades
producidas por la pobreza, que los viejos tengan una doble
muerte: la cronológica y la social, que los jóvenes
incurran en la droga y el alcohol por desesperanza y falta
de amor. Que miles de mujeres mueran por abortos clandestinos
y que la deserción escolar llegue al 50 %. ¿No
les parece que son cosas muy pesadas para dejar de lado cuando
algunos se autotitulen ecológicos porque despetrolaron
un ave, o plantaron un cartel denunciando que tal empresa
contamina? ¿Es factible salvar las ballenas colocando
solamente una calcomanía en los autos o aportando una
cuota a una institución ambientalista?
Defino Ecología Social, a una postura
ética, estética, filosófica, política
e ideológica de contemplar y obrar en el mundo con
una dialéctica holista. El ambientalismo critica la
contaminación ambiental, la tala de los bosques, la
matanza de animales, etc., pero solo se remite a fragmentar
la realidad, los efectos y no las causas problemáticas.
La ecología biológica analiza únicamente
la interacción en los ecosistemas. La Ecología
Social, da una vuelta más de tuerca. Se introduce en
los sistemas sociales que imperan en el planeta, y además
de analizar los componentes ideológicos que lo regulan,
formula propuestas concretas de cambio, donde la visión
parcial del mundo es desechada, partiendo de la premisa que
la vida en el planeta, no es una cuestión de jerarquías,
sino de redes, donde un eslabón dañado, afecta
a la globalidad.
En tal sentido no dudamos en afirmar que
hablar de ecología a secas, sin la variable social,
es el lenguaje de quienes viven de su renta . De tal modo,
es tendencioso y falaz discutir sobre desarrollo sustentable,
en tanto la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado 74
veces con relación a los años 60. Más
que hablar de ecología, debemos hablar de política.
Y lo hacemos desde la denuncia, en el convencimiento que en
el modo de producción y distribución capitalista,
en el marco de sus propias contradicciones, no hay desarrollo
sustentable ni esperanza de sobrevida para nadie.
A partir de los años ochenta empiezan
a adquirir validez y vigencia los postulados de formas alternativas
de desarrollo, que procuran superar las limitaciones de los
modelos hasta entonces prevalecientes. Estas formas alternativas
de desarrollo han ido adquiriendo diferentes nombres y acepciones,
siendo una de las más citadas las de Desarrollo a Escala
Humana (4) y la de Desarrollo Integral. El postulado básico
del Desarrollo a Escala Humana es que el desarrollo se refiere
a las personas y no a los objetos.
Tomemos algunos pensamientos de Max Neef
, autor bien intencionado pero idealista al fin, con el que
no aceptar este postulado nos conduce a formularnos la siguiente
pregunta fundamental: "¿cómo puede establecerse
que un determinado proceso de desarrollo es mejor que otro?".
Dentro del paradigma tradicional, se tienen indicadores tales
como el Producto Bruto de un país (PBI) o de una región,
que es (caricaturizándolo un poco) un indicador del
crecimiento cuantitativo de los objetos producidos en ese
país o región. Necesitamos ahora un indicador
del crecimiento cualitativo de las personas. ¿Cuál
podría ser?
Contestamos a la pregunta en los siguientes
términos: "el mejor proceso de desarrollo será
aquel que permita elevar más la calidad de vida de
las personas". De inmediato se desprende la pregunta
siguiente: "¿qué determina la calidad de
vida de las personas?". La calidad de vida dependerá
de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer
adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales. Surge
entonces la tercera pregunta: "¿cuáles
son esas necesidades fundamentales, y quién decide
cuáles son?".
"Se ha creído, tradicionalmente,
que las necesidades humanas tienden a ser infinitas; que cambian
constantemente, que varían de una cultura a otra y
que son diferentes en cada período histórico.
Nos parece que tales suposiciones son incorrectas, ya que
son producto de un error conceptual. El típico yerro
que se comete en los análisis acerca de las necesidades
humanas es que no se explica la diferencia esencial entre
las que son propiamente necesidades y los satisfactores de
ellas". "Es indispensable hacer una distinción
entre ambos conceptos por motivos tanto epistemológicos
como metodológicos. Las necesidades humanas pueden
dividirse conforme a múltiples criterios, y las ciencias
humanas ofrecen en este sentido una vasta y variada literatura.
Nosotros combinaremos aquí dos criterios posibles de
división: según categorías existenciales
y según categorías axiológicas. Esta
combinación permite reconocer, por una parte, las necesidades
de Ser, Tener, Hacer y Estar; y, por la otra, las necesidades
de Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento,
Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad.
Cualquier necesidad humana fundamental que
no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana.
El concepto tradicional de pobreza es muy limitado, ya que
se refiere exclusivamente a la situación de aquellas
personas que se hallan por debajo de un determinado nivel
de ingreso. La noción es estrictamente economicista.
Sugerimos no hablar de pobreza, sino de pobrezas. Por ejemplo,
hay una pobreza de Protección (debido a sistemas de
salud ineficientes, a la violencia, la carrera armamentista),
etc. Pero las pobrezas no son sólo pobrezas, son mucho
más que eso. Cada pobreza genera patologías,
altera la salud, toda vez que rebasa, por su intensidad o
duración, ciertos límites críticos. Según
la Organización Mundial de la Salud (5), sería
el completo estado de bienestar, físico, mental y social,
que permite al individuo relacionarse con el medio. Así
la salud no es solo la ausencia de afecciones y de enfermedades
como antiguamente se creía. Hoy en día se intenta
que sea un derecho humano fundamental, una meta social a alcanzar,
cuya responsabilidad debe ser asumida por los individuos,
obligando a los políticos a realizar una política
de promoción de la salud.
La definición de salud de la O.M.S.
es demasiado teórica y estática. O se posee
salud o se carece de ella. Por esto, hay quienes definen a
la salud de una forma continua, graduándola en muerte,
perdida de salud, zona recta, salud positiva y óptimo
de salud. Éste último estado dependería
de las diferentes condiciones del entorno del individuo y
siguiendo este análisis, el objetivo que deberían
adoptar las distintas sociedades sería la de permanecer
en la zona recta donde la salud permite al individuo realizar
sus actividades según su estado fisiológico
y participar de las actividades propias de la comunidad".
Una ecología de la mente
Estar sano es ser feliz, (6) señalé
hace unos años ante representantes de la O.M.S que
visitaron mi provincia. La salud ha quedado bien demostrado
que no se mide por la ausencia de las enfermedades. La salud
es un perfecto ecosistema en el que intervienen variables
bien definidas. Para nosotros la medición de esas variables
se determinan por las condiciones materiales de existencia,
la relación armoniosa del sujeto para consigo mismo
y su vinculación con los demás miembros de la
especie. El Dr. Enrique Pichón Riviere, padre de la
Psicología Social sentenció: "El sujeto
es sano en tanto aprehende la realidad en una perspectiva
integradora, y tiene capacidad para transformar esa realidad,
transformándose a la vez el mismo. El humano es un
ser de necesidades que sólo se satisfacen socialmente,
en relaciones que lo determinan".(7)
Ninguna de estas tres columnas puede faltar,
y su continua interacción dialéctica, permite
el desarrollo sostenido de la humanidad, a diferencia del
resto de las especies, donde no entran a jugar las construcciones
culturales sino el instinto y la herencia genética.
Si cerramos más el círculo y lo remitimos a
los estados mentales, sería incongruente colisionar
con el enunciado Pichoniano cuando afirma que toda psicología
es social. Consecuentemente y en paralelo con Murray Boochin,
aseguramos que toda ecología es social. Enfatizamos,
por consiguiente, que la sociedad capitalista promueve y profundiza
la enfermedad en el planeta.
Y no puede ser de otra manera, toda vez que
si nos remitimos a la historia, no hay evidencia que en las
primeras comunidades, la depresión, por citar un emblema,
haya estado presente. Por otra parte, el estrés, que
es natural en los animales como elemento fundamental para
el estado de alerta, se ha convertido en una de las graves
dolencias a escala mundial. Pero el estrés y la depresión
están sujetos, indefectiblemente, a las condiciones
de vida que rodean al sujeto. Existen en la actualidad pequeñas
comunidades longevas en Eurasia que consumen alcohol, grasas
saturadas, tabaco, etc., con una tasa de mortalidad oscilando
en los 90 años (casi un 20 % por encima de la media
promedio de los denominados países del primer mundo),
en donde la contaminación social burguesa no ha encontrado
posibilidad de ingreso. No puede haber una medicina honesta
hoy en día que no atribuya - fundamentalmente - a los
estados de ánimo, como al caldo de cultivo para la
mayoría de las patologías existentes. No obstante,
es imposible separar de este contexto la materialidad de las
cosas que coadyuvan para profundizar la crisis. Es oportuno
rescatar el diálogo entre Pichón Riviere y Vicente
Zito Lema (8), cuando acuerdan que no es lo mismo la familia
en un país industrializado a uno dependiente. Si la
familia es la estructura social básica y la enfermedad
mental es una crisis que se configura en ese grupo, no es
difícil asociar a la desigualdad social como desencadenante.
Las relaciones son dialécticas, están en interacción
con el medio. Esto es ecología social y ya Pichón
daba cuenta de esto.
La naturaleza violada
El hambre, las enfermedades evitables, la
riqueza acaparada en manos de unos pocos, la impunidad a que
son sometidos millones de seres en todo el mundo por esta
misma situación, las condiciones de trabajo alienado,
vida aglomerada en las grandes ciudades, falta de espacios
verdes, insuficiencia de tiempos para el ocio y la recreación,
ausencia de posibilidades de estudio y logros intelectuales
como creativos, son violaciones sistemáticas de los
derechos humanos.
Pero en el marco de los grandes atropellos,
hay especificidades vinculadas estrechamente con el derecho
supremo a la vida y que la ecología social la relaciona
directamente con las condiciones sociales de existencia. Todos
los habitantes del planeta tenemos derecho al consumo de agua
no contaminada y proveniente de servicios públicos
no privados. Este vital elemento se ha transformado en resumideros
de desperdicios y vehículo de enfermedades endémicas
causal de millones de muertes en niños en tres cuartas
partes del mundo. Todos los habitantes del planeta tenemos
derecho no solo a la alimentación, sino que ésta,
debe carecer en su totalidad de agentes químicos fabricados
por los grandes laboratorios transnacionales, que son responsables
de patologías diversas que van desde una simple alergia
hasta el cáncer y las deformaciones genéticas.
Todos los habitantes del planeta tenemos derecho a respirar
un aire no polucionado por emisiones tóxicas que depositan
en la atmósfera partículas contaminantes que
alteran y perjudican los ciclos vitales de la naturaleza como
el calentamiento global y la disminución de la capa
de ozono. Todos los habitantes del planeta tenemos derecho
a un suelo no envenenado por agroquímicos que solo
buscan expandir las fronteras productivas en aras de la obtención
de la máxima ganancia y la acumulación de poder
imperial.
Reformulamos el histórico axioma biologista:
nacer, crecer, reproducirse y morir, por.. "nacer de
madre y padre por elección voluntaria, crecer en el
ámbito de un hogar feliz y una sociedad igualitaria,
reproducirse y desarrollarse en el marco de las posibilidades
materiales y afectivas que solo brinda la justa distribución
de la riqueza y el ambiente perdurable, y morir dignamente
rodeado por los afectos a entubado en la cama triste y solitaria
de un hospital".
Lo actual -esta agonía diaria - determina
una alteración psico-física, por la cual, estamos
atravesados y sujetos, promoviendo de este modo, un círculo
perverso que nos remite a un estado primitivo de animalidad
y barbarie, donde la constante es resistir para no ser comidos;
resistencia que es patrimonio de unos pocos que pueden elevarse
por su propia alienación, y comprender el origen de
la causa.
Hasta hace unos años, el infarto era
patrimonio casi exclusivo de los hombres. Las mujeres, por
su propia conformación fisiológica tienen un
anti estresante natural: los estrógenos. De un tiempo
atrás para adelante, esto pareciera no alcanzar y también
son ellas las víctimas de esta afección como
causa de mortalidad. En Neuquén y supongo que será
mucho más grave en el resto del país dado que
los salarios son considerablemente menores, las maestras vienen
atravesando severas crisis mentales por la tensión
que conlleva recibir la carga emocional de una contención
social hacia los estudiantes; tarea que no les es propia y
que corresponde al Estado asumirla .Un estudio de este año
realizado por la Fundación para la Cultura del maestro
Mexicano arroja información más clarificante.
"La demora en el planteo de las enfermedades
del trabajo docente, es porque en su mayoría son de
salud mental: son más difíciles de aceptar tanto
por el maestro como socialmente. La resistencia descalifica
al enfermo y éste teme mostrarla y demandar atención
como derecho. Las alteraciones neuróticas y de la voz
ocupan el primer lugar. En este sentido Freud señaló:
"El ser humano cae en la neurosis por no soportar el
grado de frustración que le impone la sociedad en aras
de sus ideales de cultura. El docente debe canalizar su ansiedad
y angustia positivamente, de lo contrario puede caer en diversas
adicciones como evasión y descarga de tensión.
La violencia expresada en la actividad sexual, social, política
o deportiva, ya sea como promotor o víctima, es una
forma de descarga observada en docentes con conflictos vitales
y/o laborales. En salud mental la fatiga residual se manifiesta
casi siempre en formas depresivas. Comienza a abandonarse
en su arreglo personal y descuida el cuidado de sus cosas,
la casa, la ropa. Se vuelve apático y desinteresado,
se aísla y reduce su actividad social y sexual. Solo
desea descansar, dormir y relajarse... y no lo logra. A veces
recurre a la automedicación con antidepresivos y/o
ansiolíticos. Se le agrega a la fatiga, la adicción
a los psicofármacos o a otras drogas para llegar al
alivio por medio de la evasión. En estas condiciones
la producción intelectual del docente es casi nula
y el cuadro depresivo se combina a veces con excitación
y agresividad. Comienzan las discusiones laborales y familiares
que incrementan su aislamiento. Olvidos. Distracciones".
Me pregunto si es necesario describir la
situación del resto de los trabajadores y de los desocupados
como para que yo profundice sobre el tema. Pero no es descabellado
adentrarnos en la asociación directa que hay entre
la materialidad de las cosas y el estado de bienestar psico-físico.
Y necesariamente debemos hablar del perfecto equilibrio que
se da en un ecosistema.
Supongamos que haya una finalidad. ¿Cuál
sería el fin último en la vida de los seres
humanos? Algunos podrán decir la perpetuidad. Yo agregaría
que perpetuidad sin placer es vivir muriendo día a
día. El placer de vivir justifica la existencia. Si
el pueblo disfrutara plenamente, y el placer reinara en todo
lo cotidiano, no serían necesarios dioses, ni el deseo
de perpetuidad, ni la contracción al trabajo alienado.
No es muy difícil comprender entonces, porque la iglesia
católica desde sus inicios, combate y reprime al placer
como instrumento de control ideológico.
Pero si no hay finalidad, sino intencionalidad,
no creo que conformarnos con no sufrir sea suficiente. Este
planeta es hermoso. Basta mirarlo desde el espacio exterior
para que nos conmueva su imagen azulada vagando a través
del cosmos. Desde lo matemático, su redondez configura
una línea de puntos infinita y permanente. Átomos
que danzan por las fuerzas opuestas en forma constante. No
hay líneas rectas, ni segmentos, ni nada que obstaculice
el proceso circular desde el Big Bang(9) para adelante. Hay
belleza en una roca, en el arroyo perdido en la montaña,
en la fragilidad dialéctica de una mariposa que antes
fue gusano. Y se nos hace muy difícil asociar lo bello
y el placer que ello conlleva, a solo resistir la angustia
y el dolor. Belleza y placer deben, irremediablemente, conducir
a un estado de bienestar. ¿Amar produce a veces sufrimiento?
¡¡¡Claro que sí!!! Pero quien quisiera
la existencia sin esa "neurosis" excitante y vital.
¿Es lo mismo padecer por amor que por hambre?.
Si el planeta es hermoso, ¿no sería
un enorme desperdicio que las inmensas fuerzas materiales
y espirituales desarrolladas por la humanidad sigan en manos
de los depredadores capitalistas? . Como dijeron hace más
de un siglo atrás Marx y Engels: ".... de lo que
se trata no es de entender al mundo sino de transformarlo".
(10)
Y en este devenir, es posible que en el sistema
sin jerarquías ni clases sociales, que irremediablemente
deberemos construir hacia el logro de una sociedad justa e
igualitaria, podamos volver a la naturaleza, sin desechar
la computadora o la televisión, desde una tecnología
con rostro humano, para intentar reconstruir la felicidad
que a lo mejor en tiempos remotos, los humanos supimos tener.
Bibliografía:
(1) Sigmund Freud- Obras Completas - Amorrortu - 1998;
(2) James Lovelock - Atlas Gaia de la Gestión del Planeta
- Blume.1987;
(3) Sigmund Freud Obras Completas - Ammorrotu - 1998;
(4) Manfred MAX-NEEF, M. et al. (1986). Desarrollo a escala
humana;
(5) Una opción para el futuro. Development- Dialogue,
Nº. especial; 9-93. O.M.S - documentos varios;
(6) Antonio Miglianelli - Ecología y Salud - Ministerio
de Salud de la Provincia del Neuquén - 1991;
(7) Vicente Zito Lema: Conversaciones con Enrique Pichón
Riviere - Ediciones 5 - 1998;
(8) Vicente Zito Lema: Conversaciones con Enrique Pichón
Riviere - Ediciones 5 - 1998;
(9) Big Bang . teoría científica acerca de la
creación del universo;
(10) Marx y Engels-Fuerbach y el fin de la filosofía
clásica alemana - Moscú - Edit. Progreso-1980
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