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La importancia de las ciudades en los planes de acción climática Las urbes concentran la mayoría de las emisiones globales, pero también son el epicentro de las soluciones climáticas más innovadoras y transformadoras.

La importancia de las ciudades en los planes de acción climática

En la importancia de las ciudades en los planes de acción climática, el punto de partida es claro: una década después del Acuerdo de París y de la Nueva Agenda Urbana de ONU-Hábitat, el desafío ya no es decidir si actuar, sino entender dónde esa acción puede generar mayor impacto. La respuesta, coinciden gobiernos y expertos, está en las ciudades, donde se concentran las emisiones, el consumo energético y las oportunidades para transformar el futuro climático del planeta.

Ciudades: epicentro del problema y de la solución

Las áreas urbanas generan más del 70% de las emisiones globales y consumen tres cuartas partes de la energía primaria. Pero también son motores de innovación y crecimiento: aportan el 80% del PIB mundial. Desde Nairobi hasta São Paulo, los gobiernos locales están impulsando sistemas de alerta temprana, reverdeciendo calles para mitigar el calor urbano y modernizando viviendas para resistir inundaciones. Estas iniciativas no sólo reducen emisiones, sino que devuelven seguridad, estabilidad y dignidad a millones de personas.

Sin embargo, las ciudades también son los escenarios donde la crisis climática golpea con mayor crudeza. Más de mil millones de personas viven en asentamientos informales, sin acceso a servicios básicos ni infraestructura adecuada para enfrentar desastres naturales. A medida que el cambio climático intensifica los fenómenos extremos, la desigualdad urbana se profundiza. La emergencia ambiental y la crisis de vivienda están entrelazadas: no habrá justicia climática sin justicia urbana.

Belém: símbolo de un nuevo enfoque

En este contexto, la celebración de la COP30 en Belém ha marcado un punto de inflexión. Aunque suele pensarse en la Amazonia como una región rural y forestal, más del 70% de su población vive en ciudades. Sus problemas —vivienda, inequidad, vulnerabilidad climática— reflejan los desafíos urbanos globales.

El gobierno de Brasil está mostrando cómo alinear la justicia social con la acción ambiental. Desde 2023, ha destinado más de 50 mil millones de dólares a programas de vivienda y prevención de riesgos, incluyendo obras de drenaje, saneamiento y estabilización de laderas. Estas inversiones buscan mejorar la vida en los barrios más vulnerables y avanzar hacia una urbanización sostenible e inclusiva.

Coaliciones para la acción local

Este enfoque se replica a escala global con la Coalición para Asociaciones Multinivel de Alta Ambición (CHAMP), respaldada por 77 países. La iniciativa promueve que los compromisos climáticos nacionales incluyan de forma explícita a ciudades y regiones, reconociendo que son actores indispensables para cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Los efectos del cambio climático ya son innegables: inundaciones en el sur de Brasil, sequías extremas en el norte, ríos secos en la Amazonia. Las ciudades están en la primera línea de la emergencia, pero carecen de recursos suficientes. Pese a su peso decisivo, los gobiernos locales reciben menos del 10% del financiamiento climático global. Este desequilibrio amenaza con frenar los avances. No se puede pedir a las ciudades que actúen sin brindarles las herramientas y la financiación necesarias.

Mutirão: cooperación y resiliencia

Para fortalecer el papel de las urbes, el Ministerio de Ciudades de Brasil y ONU-Hábitat convocaron la Reunión Ministerial sobre Urbanización y Cambio Climático, donde participaron ministros, gobiernos locales y socios globales. El encuentro, inspirado en el espíritu colaborativo de la COP30, consolidó acuerdos concretos para mejorar la coordinación entre niveles de gobierno y facilitar el acceso al financiamiento climático.

Uno de los logros más destacados fue la consolidación del Centro de Ciudades y Regiones, coorganizado por el Ministerio de Ciudades, ONU-Hábitat e ICLEI – Gobiernos Locales por la Sostenibilidad. Este espacio, integrado al “Barrio del Mutirão para Ciudades, Agua e Infraestructura”, refleja una visión de cooperación transversal frente a los desafíos del clima y el desarrollo.

El concepto de mutirão, profundamente arraigado en la cultura brasileña, simboliza el esfuerzo colectivo en beneficio común. Aplicado a la acción climática, representa la unión entre gobiernos, comunidades e instituciones para construir un futuro sostenible. Desde viviendas resilientes hasta transporte público y espacios verdes, las ciudades poseen hasta el 40% del potencial necesario para alcanzar la meta de 1,5 °C del Acuerdo de París.

Hicimos historia en París, pero en Belém comenzó el retorno a lo esencial: llevar esa ambición a los barrios, donde realmente vive la gente. En la próxima cita global, el Foro Urbano Mundial de Bakú en 2026, el desafío será consolidar este impulso y asegurar que las ciudades sigan siendo el corazón de los planes climáticos y del desarrollo sostenible de la próxima década.

Este artículo fue elaborado por el equipo de barrameda.com.ar y con el apoyo de herramientas de redacción asistida por inteligencia artificial.