Normalmente un hembra preñada, de cualquier especie animal,
consume más alimento que la media normal para su especie.
Un período de hambruna de la madre puede provocar que las
crías nazcan defectuosas o no nazcan.
Algunas especies de tiburones practican una singular forma de canibalismo
intrauterino conocida como "oofagia". Los ovarios de estos
tiburones contienen muchos miles de óvulos muy pequeños.
El primer grupo de embriones que se desarrolla sobrevive a base
de alimentarse de la sucesivas series de óvulos que la hembra
continúa produciendo.
En el tiburón toro, la oofagia va mucho más allá:
No contento con el suministro continuo de óvulos un embrión
del grupo inicial ataca y devora a sus hermanos que aún se
están desarrollando. Como la hembra tiene dos cámaras
uterinas separadas, se garantiza el nacimiento de al menos dos crías
ya que éstas no pueden encontrarse. Se podría decir
que es uno de los pocos casos en la naturaleza donde un animal ataca
y mata a otro aún antes de haber nacido.
En la actualidad, la relación entre los buzos y los tiburones
ha cambiado mucho. Hace veinte años teníamos que garantizarles
a nuestros alumnos que no encontrarían tiburones durante
la inmersión, hoy si no les aseguramos que van a verlos sufren
una desilusión. Las técnicas para acercarse a estos
animales, desarrolladas durante los últimos años,
permiten que buceadores de todo el mundo realicen inmersiones programadas
con el único fin de bucear con escualos y asombrarse con
la gran majestuosidad de estos animales nadando en libertad.
"No se puede defender
lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce"